¿Y si te vienes en familia a Irlanda?

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Para iniciar un viaje por Irlanda, si no se ha estado nunca en la isla Esmeralda –que puede presumir de contar con hasta 40 tonalidades de verde-, no es mala idea comenzar por su capital, Dublín, fundada por los vikingos a principios del siglo IX y pasear por uno de sus barrios más conocidos el Temple Bar, que debe su nombre a Sir William Temple. Resultará muy agradable pasear por sus estrechas y adoquinadas calles repletas de tiendas, pubs, restaurantes y centros de ocio y culturales.

La irlandesa es una tierra salpicada por las historias de fantasmas en sus preciosos castillos y conocida por su rica cerveza. Las hay de muchos tipos pero no se puede marchar uno sin probar una pinta de Guinness y…mejor aún, ¡visitar la fábrica de la famosísima cerveza negra! 

Y para comer, lo mejor es hacer alguna incursión en cualquiera de los típicos pubs irlandeses. Este país tiene muchas especialidades que van desde la fruta y verdura de cultivo biológico a quesos artesanos y pescado fresquísimo ¡y sus famosas langostas!, además de tentadores pasteles y panes tradicionales.

Os proponemos realizar un pequeño crucero por el único fiordo de Irlanda: el fiordo de Killary y visitar en la  zona más meridional de la isla los impresionantes Acantilados de Moher, a 214 metros de altura y con una longitud de unos ocho kilómetros nos permitirán ‘respirar’ el aire del Atlántico. Desde la Torre de O’Brien, un magnifico mirador, podremos alcanzar a ver las agrestes Islas Aran, la Bahía de Galway o las cimas de Connemara ¿Sabíais que los acantilados aparecen como los “Acantilados de la Locura” en la película de “La Princesa Prometida” y en el videoclip de Runaway del grupo Maroon 5?

En la marina de Kilrush, realizaremos una excursión en barco por el mar que nos llevará hasta la desembocadura del río Shannon, el más largo de las islas británicas y seguro que en el camino podremos avistar algunos delfines y aves marinas.

¿Qué os parecería conocer el Parque Nacional de Killarney a caballo? ¿Y visitar el Teatro Nacional Popular Siamsa Tire y sus danzas irlandesas

Otra de las mejores excursiones para realizar en familia es la visita a las cuevas de Mitchelstown ¡no os perdáis sus  estalactitas y estalagmitas! Os gustará, además, conocer la Granja Casey y ayudar a elaborar un pan irlandés o ver cómo los perros pastores ‘dirigen’ enormes rebaños de ovejas. 

Para los amantes del ejercicio… ¿Os apetecería jugar un partido de Hurling, todos juntos? Es un deporte de origen celta al que se juega con palos y una bola.
En Irlanda tendremos tiempo para casi todo. ¿Os lo vais a perder?

Foto I M.Prinke



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